Agenda Mexiquense

Narrativas visuales con enfoque de género: ¿una estrategia para la erradicación de la violencia contra las mujeres?

Unidad para la Coordinación de los Trabajos de Igualdad de Género y Erradicación de la Violencia Política en Razón de Género

La perspectiva de género es un tema que ha cobrado una gran relevancia en los últimos años, y es que, en todas las disciplinas, incluyendo el diseño gráfico, es importante tener en cuenta cómo el género influye en el desarrollo de proyectos y narrativas visuales.

De acuerdo a la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, la perspectiva de género es un enfoque dinámico y transformador que busca analizar e identificar de manera integral las inequidades, opresiones y barreras a las que se enfrentan las mujeres en la sociedad mediante una estrategia metodológica, que pretende erradicar los estereotipos de género y construir una sociedad justa y equitativa, donde se reconozca y valore la diversidad y pluralidad de experiencia de género.

Marianela Urdaneta (2009) explica que la implementación de la perspectiva de género en disciplinas como el diseño ofrece la posibilidad de resignificar las relaciones humanas y sus discursos, además de mejorar la sociedad en términos de accesibilidad, universalidad, sostenibilidad e igualdad, debido al alcance e impacto que pueden tener las piezas visuales que se elaboran.

Uno de los ámbitos en los que el diseño puede tener un impacto significativo es en los medios de comunicación. La Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia del Estado de México reconoce la importancia de vigilar y promover que los medios no fomenten la violencia de género ni reproduzcan estereotipos sexistas. Aquí es donde el diseño puede intervenir en la creación de imágenes, mensajes y narrativas que promuevan la igualdad, el respeto a los derechos humanos y la dignidad de las mujeres. Esta disciplina no debe perpetuar estereotipos de género, ya que puede tener un efecto negativo en la percepción y autoestima de las personas.

Para comprender mejor este panorama, es esencial analizar la historia y reconocer los sesgos de género arraigados en la educación y el trabajo. En el Foro Alfa, Alma Martínez (2012) hace referencia a la Bauhaus, una escuela de diseño y arquitectura fundada en Alemania en 1919, y aunque la escuela se consideraba reformadora o progresista en cuanto a la enseñanza de las artes aplicadas, existían ciertas ideas arraigadas acerca de la feminidad y la masculinidad. En este caso, se consideraba que la práctica artesanal era un trabajo más adecuado para mujeres, mientras que la técnica y el diseño eran áreas masculinas. Esto podría interpretarse como un reflejo de la discriminación en la época y la reproducción de estereotipos de género. Es importante destacar que este sesgo aún persiste en muchas partes del mundo, y que es necesario erradicarlo para que las oportunidades sean verdaderamente igualitarias.

A continuación, se presentan algunas acciones en que el diseño puede ser utilizado para abordar este problema:

  • Creación de campañas de sensibilización y concientización: Carteles, infografías y anuncios en línea.
  • Diseño de materiales educativos y de apoyo para víctimas: Folletos, manuales y guías.
  • Creación de materiales para la capacitación de profesionales: Presentaciones y otros materiales visuales que ayuden a los profesionales a comprender mejor el tema y a desarrollar habilidades para abordarlo.
  • Diseño de productos y servicios sensibles al género: Diseño de aplicaciones móviles y otros recursos digitales para hacer que la denuncia sea más fácil y accesible.

Según la Revista Materia (2021), al impulsar un diseño centrado en las personas y revalorizar la subjetividad, es fundamental que el diseñador se plantee preguntas que desafíen sus prácticas e ideas como: para quién se diseña, cómo se habla, qué formas de representación se eligen, qué mensajes e imágenes se generan y qué discursos se validan y difunden. Es a través de esta reflexión que se puede orientar el trabajo hacia la construcción de diseños más incluyentes y equitativos, que realmente respondan a las necesidades y experiencias de las personas.

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