Agenda Mexiquense

¿Por qué y para qué 16 días de activismo contra la violencia de género?

Unidad para la Coordinación de los Trabajos de Igualdad de Género y Erradicación de la Violencia Política en Razón de Género

Es innegable el incremento de la presencia de la conversación en torno a la violencia, específicamente la que es dirigida a las mujeres por el hecho de serlo, en los últimos años. Sin embargo, es notable también el aumento de una apatía que resulta esperada ante temas tan incómodos y escenarios no muy optimistas.

A ninguna persona le agrada reconocerse víctima de violencia, mucho menos preguntarse si ha sido responsable de haberla cometido. Tampoco podemos esperar que las formas de relacionarnos y de entender el mundo y a las personas cambien de manera drástica por la sencilla exposición a la discusión sobre cómo éstas han sido influenciadas por ideas y convenciones que han perjudicado a las mujeres. Tradición en contra de transformación parece una batalla con un resultado fácil de anticipar.

Los 16 días de activismo contra la violencia de género es una iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas para hacer una demanda por la erradicación de la violencia que afecta a mujeres y niñas, pero, además, una representación sobre la importancia que le damos a tal tarea a nivel colectivo e individual.

Esta campaña internacional se desarrolla desde el 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, hasta el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, dando en total 16 días en los que tenemos la oportunidad de demostrar explícita y creativamente nuestra preocupación por la prevalencia de la violencia y nuestro compromiso con la igualdad.

Posicionarse en contra de la violencia, requiere de más que de un ejercicio pasivo. Por supuesto, desde nuestra perspectiva, la forma efectiva de prevenir la violencia contra las mujeres y las niñas es abstenerse de ejercerla; no obstante, los 16 días de activismo contra la violencia de género nos requiere una muestra activa, un esfuerzo, un actuar para dar el mensaje de que la violencia nos preocupa y nos ocupa.

En nuestras vidas personales, sabemos que las cosas que valen la pena son aquellas que toman tiempo, son difíciles y que necesitan de constancia y dedicación. Si trasladamos este saber a la justicia social, hallaremos en el uso cotidiano de la empatía, la auto crítica y la reflexión sobre qué hacemos y qué podemos hacer, un aporte a la solución de un problema de dimensiones tan vastas y complejas.

La violencia contra las mujeres y niñas puede tomar múltiples formas, desarrollarse en distintos escenarios y variar en intensidad, frecuencia y notoriedad. La ley nos ha dado tan sólo un panorama de esto estableciendo tipos y modalidades, pero la realidad supera a la norma escrita con naturalidad. De esto podemos inferir que, en su erradicación, es seguro que al menos en cierta medida podemos contribuir.

Una sociedad en la que las mujeres y las niñas sean víctimas de violencia por una arbitrariedad tal como su sexo, no es una en la que pueda encontrarse justicia, ni democracia. En la función electoral sabemos lo importante que es la participación, por ello, invitamos a formar parte de este más que necesario movimiento por la dignidad de ellas.

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