Agenda Mexiquense

OBSERVACIÓN ELECTORAL EN EL ÁMBITO LOCAL

Amalia Pulido Gómez

Consejera Presidenta

El pasado 4 de febrero la Organización de Estados Americanos celebró el Día de la Observación Electoral. Desde 1962 el organismo interamericano acude a los comicios nacionales que se llevan a cabo en la región, contribuyendo así a dar mayor confianza en sus resultados. Además, al ser una veeduría que se realiza a partir de metodologías rigurosas, genera recomendaciones que suelen ser útiles a congresos y autoridades electorales para la toma de decisiones. A la fecha, 28 países se han visto beneficiados de las más de 300 misiones desplegadas por la OEA.

Desde los años 90, en el marco de la transición mexicana, nuestro país abrió las puertas a la observación electoral doméstica e internacional. Este aspecto ha sido fundamental para que actores políticos y ciudadanía puedan constatar que el quehacer electoral se realiza conforme a la norma. Cuando ha habido ventanas de oportunidad, los equipos de trabajo han hecho denuncias o recomendaciones, fortaleciendo así a nuestro sistema electoral.

La observación electoral, desempeña un papel esencial en la promoción de elecciones libres y justas. Las y los veedores actúan como vigilantes de la integridad electoral, mirando de cerca cada etapa del proceso, desde el inicio de los comicios hasta el conteo de votos. Su presencia disuade la manipulación y ofrece una capa adicional de transparencia y rendición de cuentas.

Esta figura trae consigo impactos beneficiosos en diversas partes del proceso electoral. Por ejemplo, las personas observadoras desempeñan un papel crucial en la detección y prevención de irregularidades durante la campaña electoral. Monitorean la igualdad de acceso a los medios de comunicación, la libertad de expresión y la conducta ética de las candidaturas. Al hacerlo, ayudan a garantizar que todas las partes compitan en igualdad de condiciones y a disuadir prácticas antidemocráticas.

El día de las elecciones las y los observadores desempeñan un papel crítico. La presencia de veedores en la instalación de las casillas, durante el proceso de votación y en los momentos de cierre y escrutinio aseguran de que todo se desarrolle de manera justa y transparente. Registran cualquier irregularidad y ofrecen una visión externa, imparcial e independiente del proceso y sus resultados.

Pero, a decir verdad, el caso mexicano requiere múltiples miradas de la observación electoral. Nuestro sistema es único en el mundo en cuanto a la manera en que las autoridades nacional y locales se coordinan para organizar elecciones. Cada una tiene tramos de responsabilidad perfectamente definidos. Hay estándares aplicables a las elecciones de cargos federales, estatales y municipales, pero también un margen importante de innovación que emerge en el ámbito de las entidades federativas. Por eso hay diferencias importantes entre las elecciones que se realizan en el Estado de México y las que se organizan en Oaxaca, Tlaxcala o Campeche, por citar algunos ejemplos.

Esta especificidad del ámbito local obliga a que la observación electoral deba ajustar sus metodologías para revisar los rasgos propios de cada elección estatal. Así, por ejemplo, quienes quisieran hacer veeduría en los comicios mexiquenses podrían centrar su mirada en el desafío que representa administrar elecciones locales en contextos donde el tamaño del padrón electoral y la cantidad de cargos a elegir tienen magnitudes del tamaño de países enteros. Otra alternativa sería revisar el desempeño de las acciones afirmativas que implementará el IEEM este año, o bien en la manera en que, por primera vez en la historia, las y los mexiquenses en el extranjero podrán participar en la elección de diputaciones por el principio de representación proporcional.

Por eso es de celebrar que, a lo largo de los años, agrupaciones de la sociedad civil, así como ciudadanas y ciudadanos actuando en forma individual han observado los comicios mexiquenses. Se ha generado un importante capital social, tanto por el grado de organización, como por el alto nivel de especialización de algunas misiones desplegadas. Se tiene aquí uno de los principales activos democráticos para la entidad.

En el Estado de México la presencia de observadoras y observadores electorales logra adecuadamente que las distintas fases de un proceso electoral sean vigiladas por personas externas a las autoridades, los partidos y las candidaturas. Con ello, no sólo se aumenta el grado de exigencia para quienes administramos elecciones, sino que además se fortalecen las capacidades ciudadanas. Observar elecciones implica ejercer derechos político – electorales, al tiempo que se involucra en forma directa a la ciudadanía en los asuntos públicos.

Es importante destacar que la efectividad de la observación electoral radica en su independencia e imparcialidad. Las y los observadores deben operar sin filiación política o interés personal en el resultado de las elecciones. Esto les permite mantener una perspectiva objetiva y centrada en la protección de los derechos democráticos de todos los ciudadanos.

La observación electoral es una herramienta indispensable para garantizar elecciones íntegras y democráticas. Su presencia es un recordatorio constante de que, en última instancia, la voz del pueblo debe ser escuchada y respetada en la arena política. Para el caso del Proceso Electoral 2024 ya está abierta la convocatoria para observar los comicios. Inscríbete, participa y recuerda que la convocatoria cierra el 7 de mayo.

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